Nan Goldin y la reivindicación de la intimidad



Por Almudena Codesal

12/11/25


“Solía pensar que nunca podría perder a nadie si lo fotografiaba lo suficiente. De hecho, mis fotos me muestran lo mucho que he perdido” (Nan Goldin).


Nan Goldin es una fotógrafa perteneciente al llamado Grupo de Boston, una agrupación informal de fotógrafos que surgió en la School of the Museum of Fine Arts de Boston. Cada miembro sigue una estética propia pero todos tienen algo en común, su uso espontáneo del medio para conseguir una aproximación más fiel a la realidad, así como un estilo desordenado. En la agrupación se encuentran Nan Goldin, David Armstrong, Jack Pierson y Philip-Lorca DiCorcia. En la actualidad, tanto Nan Goldin como Philip-Lorca DiCorcia han podido distinguirse rápidamente en la escena cultural y en el mercado del arte y hoy sus obras son reconocidas internacionalmente.

Nan Goldin tuvo una infancia dura marcada por el suicidio de su hermana cuando ella apenas era una niña. Tras el incidente, los padres decidieron dar en adopción a Goldin, ya que una psiquiatra habría advertido previamente a sus padres que de no hacerlo podría tener el mismo final que su hermana. Es a partir de ahora cuando Goldin pasa toda su infancia y adolescencia en diferentes casas de acogida, hasta encontrar una en la que pudo sentirse cómoda. David Armstrong, (miembro del grupo de Boston) forja un vínculo muy estrecho con Goldin, en el que ambos se apoyan mutuamente. Esta amistad surge cuando ambos son adolescentes, en una escuela alternativa en Massachusetts y persiste más adelante en su vida adulta, puesto que ambos estudiaron juntos también en la School of the Museum of Fine Arts de Boston. Ambos fotógrafos se mudaron a un apartamento, donde convivían con otros miembros de la comunidad LGBTQ+. Es allí dónde descubre que quienes más van a marcar su vida van a ser las amistades que irá haciendo, a quienes fotografía compulsivamente creando un legado de todas las personas que han formado parte de su vida. ​​​​​​​

"Conocí a David… nos mudamos a un apartamento en Boston y yo me mudé con las reinas. Él vivía en Beacon Hill, calle arriba… Esa fue una de las mejores épocas de nuestras vidas. Éramos jóvenes, delgados, hermosos, el mundo entero estaba abierto para nosotros"

(Nan Goldin).


En esta nueva etapa de su vida, Goldin comenzó a fotografiar a sus amigas Drag Queens dentro del apartamento que compartían y también en el The Other Side, un bar de Drag Queens, el cual fue un espacio fundamental para su desarrollo artístico. Sus fotografías son capaces de capturar tanto el cuerpo como el alma de la persona retratada. La serie de imágenes de aquella época presenta escenas espontáneas, nada está ensayado previamente a ser fotografiado. Lo que hace que estas imágenes destaquen es la habilidad de Goldin para inmortalizar la vulnerabilidad del sujeto fotografiado, podemos llegar a apreciar por lo que pueden estar pasando o sintiendo, gracias a la espontaneidad con las que están tomadas y el vínculo estrecho entre la fotógrafa y el sujeto retratado.

Su primera exhibición en solitario ocurrió en Boston en 1973 y se centró en estas fotografías de la vida LGBTQ+ de la ciudad. Esto marcó el comienzo de su presencia como fotógrafa documentando la escena queer desde dentro.

Este conjunto de imágenes ayudó a construir lo que más tarde sería su obra más famosa, The Ballad of Sexual Dependency. Compuesta originalmente por una serie de diapositivas musicales y por más de 700 imágenes que narran los años entre 1979-1986 de la escena queer y underground neoyorquina. Al tratarse de temas poco visibilizados en aquellos años, su obra no solo funciona como un legado que mezcla amor y dolor en sus círculos cercanos, sino que también funciona como acción política.




Nan Goldin tuvo que enfrentarse a un mundo de fotógrafos en los 80 predominado por hombres, quienes desacreditaban su trabajo. Según la propia artista en aquella época no era común documentar la vida de uno mismo. El estilo de sus imágenes se caracteriza por tratarse de fotografías crudas en color e iluminadas con flash directo, que captan momentos íntimos y de vulnerabilidad.

Nueva York en el año 1981, se convirtió en el epicentro de una enfermedad que arrebató la vida a muchos de los amigos de la fotógrafa, el VIH/SIDA. En la obra de Goldin podemos ver retratado el impacto de esta epidemia en su círculo más cercano. 

Esta serie es una de las más emotivas de Goldin, puesto que inmortaliza momentos tan dolorosos como lo son los últimos momentos de algunos de sus amigos más cercanos: destaca la serie de imágenes en las que retrata a su amiga Dorothy "Cookie" Mueller desde sus días en la escena bohemia de Nueva York hasta su funeral. El respeto y la dignidad con la que Goldin trata estos temas en su obra es espectacular y en él nos muestra un homenaje íntimo que preserva la memoria de sus seres queridos frente a la epidemia, marcando un antes y un después en la visibilidad pública del SIDA.

Goldin organizó la exposición que recopila las imágenes de esta serie en Artists Space (Nueva York), donde combinó memoria personal y activismo.





La obra de Nan Goldin nos muestra verdad e intimidad. En sus fotografías podemos ver su realidad, sus vínculos y el amor hacía sus amigos, incluidos el sufrimiento y el dolor. Somos testigos de una trayectoria de vida, en la que la familia no es aquello que nos toca, sino la que elegimos tener cerca. Un camino de supervivencia en la vida de una artista que supo ver belleza dónde otros podrían no ser capaz de verla.

La última obra de Goldin ha sido a través del documental All the Beauty and the Bloodshed (2022), en el que nos habla acerca de su adicción a los opioides y su lucha para superar la adicción, lo que la llevó a estar en rehabilitación. En el documental Goldin hace un recorrido a través de toda su vida y obra, a la vez que lucha por visibilizar la problemática existente con los opioides y el peligro que supone su consumición. La dinastía multimillonaria Sackler, quien se encargó de publicitar el medicamento, así como había echo previamente con otro también muy adictivo: el Valium, se convierte en el blanco de la lucha activista de P.A.I.N, organización activista liderada por la fotógrafa.






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